25/11/2014

Palabras de Francesc Cassú sobre Leyendas del Pop & Rock

Francesc Cassú, Director Artístico de la Simfònica de Cobla i Corda de Catalunya.

Me siento orgulloso de ser el director titular de esta segunda trilogía de la Simfònica de Cobla i Corda de Catalunya, cuyo tercer volumen se presenta ahora. Orgulloso de haber llevado a cabo la conjunción, no siempre fácil, de unos jóvenes talentos (la Jove Orquestra de les Comarques Gironines) y la veteranía de los músicos de La Principal de la Bisbal. La conjunción, no siempre fácil, de la cuerda y la cobla en unos arreglos de los que también soy coautor (junto con Adrià Barbosa).

Ahora que hemos llegado a buen puerto y estamos a punto de zarpar hacia otros objetivos es la hora, creo, de los agradecimientos.

En primer lugar, a los verdaderos artífices de todo.A quienes idearon y creyeron en el proyecto y hacen lo imposible para hacerlo posible. Metalquimia y la familia Lagares son vitales en todo el trayecto.

A su director técnico, Jaume Lleixà. Alma mater de la orquesta, referencia de los más jóvenes y productor de la grabación de este proyecto.

A Eulàlia Tomàs, cordura y locura, cuando conviene, en todas las reuniones.

A Adrià Barbosa, sensible e inteligente, que sabe captar rápidamente lo que necesita cada arreglo para darle personalidad, es decir, darle vida.

A Elena Rey, nuestra concertino. Por su capacidad de transmitir la información necesaria de manera directa y generosa, y por la magia de su sonido.

A todos los componentes de la JOCG, vitales e inagotables esponjas que asumen el repertorio con la espontaneidad del joven estudiante y la madurez del profesional.

A mis compañeros de La Principal de la Bisbal, porque ponen la madurez, pero también son capaces de volcar en el proyecto la espontaneidad del joven.

A Eduard Font, nuestro pianista. Bastión que sustenta el núcleo de la orquesta.

A Toni París, técnico responsable de la grabación, con quien he compartido horas y horas de mezcla y edición, que sabe y conoce perfectamente cómo debe sonar esta orquesta.

A Beth, cálida y transparente, que rodea de espiritualidad todo lo que canta, y que nos hace llegar su mensaje sin que apenas nos demos cuenta.

Y a Manu Guix, nuevo caballero del reino, ciclón imprescindible para asumir un repertorio que corre por sus venas, y a quien quiero agradecer especialmente su excelente predisposición.

Sin todos ellos, este proyecto no habría sido posible. Y, como decía, llegamos al final del camino... para empezar otro con objetivos aún más atrevidos, más ambiciosos. Pero con estos compañeros de viaje, cualquier destino es alcanzable. Gracias a todos.